Pasaré a ser una princesa con zapatos de cristal y un principe subirá a mi ventana cada mañana, me comeré una manzana prohibida solo para ser besada por ese principe que convertiré en sapo, me miraré en el espejo sin complejos porque me dirá que soy la más bonita, jugaré con los enanitos a las muñecas pero antes de las doce regresaré a palacio con el lobo feroz al que un día encontré en la cama con mi abuelita. Seré como pulgarcita recién salida del país de las maravillas casada con la bestia más bella, y pasaré de ser un patito feo al más bonito cisne... Pluto, Campanilla, Mickey y los demás serán mis confidentes.
Le pedí a los Reyes Magos que Papá Noel le dijera al ratoncito Pérez que me devolviera todos los dientes de su castillo, que voy a volver a ser pequeña y vivir en el país de nunca jamás.

Es precioso...
ResponderEliminarla verdad que siendo pequeña disfrutamos mucho y sufrimos poco y eso es lo mas bonito que se puede vivir en la vida y sobre todo acordarte de esos recuerdos