Cuando estas triste, en realidad, no piensas en los malos momentos… Al revés piensas en los ratos mas felices y los detalles mas bonitos que has vivido con aquella persona… aquella que poco a poco fue formando parte de ti y te lleno como nadie antes lo habia hecho, que te ibas dando cuenta de tantas cosas que no sabrías como empezar a contarlas con unas simples palabras… Porque no son simples situaciones o momentos, son miradas, sonrisas, gestos… que se te quedaron grabadas y que por las noches cuando cierras los ojos recuerdas, y se te cae esa lagrima por la mejilla sin poderlo evitar.
Se puede decir que a partir de el momento que cada uno tiene que vivir su vida por separado, el uno sin el otro… te vuelves bipolar… tienes días felices y días que no lo son tanto… tienes personas que día a día te hacen estar alegre y sacar siempre esa sonrisa en la cara…
Pero como bien decía la canción de Joaquin Sabina : “tardé en olvidarle 19 días y 500 noches”.
Con una lágrima se dicen tantas cosas… y lo más dificil de esto es conseguir transformar esa lágrima en una sonrisa.
Cambiar esa tristeza de buenos recuerdos por sonrisas al recordar lo especial que fueron.
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